Desayuno americano: The Place, Lovely Homemade

Cae la tarde, tarde en la que parece que  la primavera no termina de florecer. La carretera de Burgos nos pone en camino hacia Pozuelo.“The Place Lovely Homemade”, una pequeña Bakery al más puro estilo americano de mediados de siglo, se esconde en su interior.
Por fin llegamos, al final de la calle Bélgica, bordeado por unos setos,  nos espera una pequeña terraza de sillas azul turquesa que refuerzan el color del logo de “The Place”.
La terraza, de doble altura construida en madera color caoba, dibuja cuidadosamente cuatro líneas de mesitas donde los Cafés, batidos y cupcakes haciendo su aparición estelar en la opera prima de la merienda. 
Esquivamos el batiburrillo de niños correteando y entramos dentro. Un golpe de colores y olores nos recibe detrás de la puerta. El local pequeño pero acogedor,  deja casi la mitad de su espacio a una gran cocina donde se da vida a los sueños del paladar. Sobre el mostrador, los cupcakes, tartas y otros bollos de diversos colores y tamaños se ordenan en perfectas sintonía. En el resto del local, cuadros, figuras y otros ornamentos cuidadosamente colocados bajo la lógica secreta de encandilar al visitante. Hay mucho, pero no sobra nada.
Al volver al mundo real, divisamos en una esquina, junto a la venta, una mesita que acaba de ser liberada. Mientras vamos pensando porque manjar decidirnos charlamos con Carolina que se encuentra al otro lado de la barra. Carolina es  la culpable de tan magnífica idea, la “owner” como escuchamos decir a su madre en tono jocoso desde la puerta de la cocina. Y es que es junto a ella, su madre, con quien Carolina amasa con tesón y cariño este proyecto tan personal. Entre idas y venidas de clientes, nos va contando cómo nació la idea, como la llevó a la práctica y las dificultades que encuentra día a día para mantenerlo vivo.
Finalmente vencemos nuestra inseguridad y pedimos, nos dejamos aconsejar. Capuchino y café latte con caramelo. De comer Un cupcake de chocolate blanco y topping del mismo sabor, y otro de chocolate con cobertura de fresa que desafía a la gravedad. Volvemos a nuestro sitio y mordemos. El tiempo se para con cada golpe en el paladar y nos sentimos niños de nuevo disfrutando de su dulce. Estaban muy buenos, mucho.
 Con cada bocado nos llevamos un cacho de tarde, y la noche poco a poco hace su aparición. En las mesitas de la terraza, pequeñas luces como luciérnagas empiezan a danzar sobre las mesas, pero la reciente oscuridad en nada altera el ritmo de fuera. Los más atrevidos cambian sus cafés por Gin Tonics con que apagar el fuego de los nachos con queso, también especialidad de la casa. Los niños siguen jugando y las parejas siguen llegando. Está claro, ahora si huele a primavera.
Agotamos con pesar nuestros bocados y la espuma del culo de nuestros cafés y nos disponemos a salir, no sin antes despedimos de Carolina y su Madre, deseándoles el mejor de los progresos. Cogemos provisiones por si acaso nos ataca el hambre por el camino, o nos quedamos tirados en medio de la carreta. Seguramente con dos cajas de cupcakes será más llevadero.
Volveremos, y seguramente sea pronto. Sin ninguna duda.
 



















 






19 ready to write:

  1. Those desserts look so tasty and beautiful:)! Thank You for sharing such a nice post! Lovely snapshots as well, very professional:)
    Have a fabulous time!

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  2. es una monada este sitio!

    www.sandra1mua.blogspot.com

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  3. Que chulo el sitioooooo!!!!
    A ver si cuando voy me llevas jajajajja!
    Que va siendo hora de quedarr aiin!

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Thanks!!I hope you like my blog!

 

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